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PABLO HERRAIZ
Necesito pelo de perro, una cinta mágica y madera bendecida».No es que sean cosas muy fáciles de encontrar, la verdad. Pero hay personas que realmente necesitan comprar todo eso. Y mucho más, claro. ¿Dónde se puede encontrar? Muy sencillo: en una santería.
No es lo mismo ser chamán que santo. Ni es lo mismo hacer rituales en plan chapucero que hacerlos con propiedad. Y para eso, la Santería Milagrosa lleva desde 1997 surtiendo a santeros, practicantes, creyentes y supersticiosos en las calles de Madrid.

El negocio -porque en el fondo es eso, un negocio como cualquier otro- que en su día montó Ricardo Salas ahora tiene tres locales.Dos de ellos están en los aledaños de la Puerta del Sol y el tercero en Cuatro Caminos. En la santería hay todo tipo de objetos.Algunos pueden parecer absurdos y otros, directamente, lo son.
Pero en la Milagrosa se puede encontrar de todo, y ahí está su valor. Hay cintas mágicas de todos los colores, especias para rituales, estatuillas, estampitas, pedazos de madera, velas y figuritas. Y en los huecos que hay entre estos objetos se mezclan libros, tarots, pais y mais, hechizos, herramientas de santero, bolas de cristal y hasta tambores.
La mezcla es la clave
En la santería todo vale. Bueno, para ser precisos, la santería es mestizaje, mezcla cultural. ¿Cómo surgió la santería, qué es? Es complicado definirla, pero sobre todo es eso, mezcolanza.Su práctica abarca desde los rincones de Africa hasta las islas caribeñas, donde concentra su fuerza. Las tradiciones cristianas y animistas, los ritos populares y la superstición son los ingredientes de este cóctel.
Ahora, cada vez es más común en las calles madrileñas. «La inmigración ha traído consigo muchas prácticas que antes no existían», explica Ricardo. Y es cierto que los oriundos de Argentina, Chile, Brasil, Cuba y Ecuador, por citar algunos países, han importado sus prácticas religiosas. Allí hay millones de creyentes. «Pero también es cierto que un gran porcentaje de nuestros clientes son españoles, y concretamente, mujeres», continúa contando Salas.
Hay mucho de exótico en esto de la santería pero, al final, las nativas de aquí son clientas preferentes. Su interés suele radicar en comprar barajas de tarot, pero también velas. Y las velas de la Milagrosa no son cirios normales. Algunas tienen forma de pareja, ya sea de chico y chica o de dos del mismo sexo. Otras velas son penes, cabezas de animales, tijeras.
Cada una tiene una utilidad. Incluso su color influye en los poderes que tiene. Por ejemplo, una vela-falo de color rojo ayudará a que el hechizado tenga más pasión, mientras que la de color negro se la quitará. También se puede lograr que al susodicho no le funcione el cuerpo correctamente cuando esté con otra pareja...
Desde el pasado 11-M, quienes trabajan en la Milagrosa reconocen que las ventas de velas se han multiplicado. En realidad, más que por cuestiones esotéricas, la gente las ha comprado para ponerlas en los altares callejeros.
La colección de tarots que Ricardo tiene en su tienda de la calle de San Alberto es quizá la mayor de España: 700 barajas diferentes.Algunas son del tamaño de un sello de correos, otras tienen gran valor porque son de edición limitada. Y también hay tarots de Marsella, que son los clásicos.
«Todos los tarots sirven para lo mismo, y se utilizan igual.La diferencia es que cada uno se siente más a gusto con un tipo», cuenta Ricardo. De hecho, las cartas del tarot son todas iguales, pero están decoradas de diferente manera. Por eso, la interpretación es igual, pero cada uno elige los dibujos.
De Brasil viene la Pomba Gira. Ella es la mujer de Exu, su compañera.La Pomba Gira concede deseos. Es bella y coqueta, así que hay que tenerla contenta. Sus fieles le hacen ofrendas que van desde los regalos hasta la comida. Y ella decide si ayuda o no.
Las estanterías de la Milagrosa están plagadas de estatuillas que acompañan a la Pomba Gira: Eleggua, pais y mais brasileños, que son espíritus de antiguos esclavos; figuras de indios americanos, la Iemanyá o virgen del mar...
En este lugar los colores lo dominan todo, y su variedad enriquece la cultura popular de Madrid. Creer o no en la santería es asunto de cada uno. Puede ser igual de razonable que creer en otras cosas. De hecho, aquí tampoco faltan los motivos cristianos, como las estampitas o los santos.
Millones de personas en todo el mundo practican la santería, desde los suburbios más recónditos de Nairobi hasta el despacho presidencial de Brasil -Sí, se comenta que Lula también-. Al fin y al cabo, ¿por qué no poner un poco de magia en la vida?
Así se el mal de ojo
Fidel Revilla es un santo. Y no lo decimos porque sea muy bueno, sino porque practica la santería. Entre los diversos grados que contiene la jerarquía santera, está él: el santo.
Fidel es cubano y aprendió la santería en su país natal. Aunque ahora vive en España, no ha dejado de practicar sus rituales y oraciones. En Madrid, de hecho, se le contrata para que ejerza su profesión. El santero siempre actúa con la cabeza cubierta y reza mucho para que no le afecten los males.
Para demostrar cómo funciona este mundo, Fidel realiza un ritual de limpieza espiritual. Si, por ejemplo, alguien le ha echado mal de ojo a otra persona, esta ceremonia lo liberará.
En una sala pequeña hay un altar con siete recipientes, todos ellos llenos de agua. También hay símbolos religiosos, como un crucifijo. «Lo primero que hay que hacer es trazar un círculo con cascarilla», explica el santero. La cascarilla es un polvo blanco como la tiza, que Fidel esparce despacio por la habitación.El venezolano José de Jesús es el cliente que tiene mal de ojo.Se mete en el centro del círculo y, mientras, Fidel coge una cáscara de coco, se la pasa por encima de la cabeza a Jesús y reza un padrenuestro y un avemaría.
«A continuación, tenemos que retirar el mal de su cuerpo», dice el cubano. Y, sin soltar el coco, hace movimientos de arriba a abajo, y así expulsa el mal de ojo de José. «El mal de ojo está ahora en el coco, y se lo tenemos que ofrecer a la prenda», explica el santero. Ésta es una amalgama de palos, cuchillos, algún hacha y diversos objetos colocados sobre un recipiente que hay en el suelo. Allí, el coco con mal de ojo se quedará un tiempo.
Pero el ritual de limpieza no termina aquí. Fidel limpia con unas hojas empapadas en un líquido amargo el cuerpo de José.«Valen de cualquier tipo. Éstas son de ficus», dice. Acto seguido, las quema en el suelo. José debe cruzar la pequeña hoguera varias veces y rezar. Unos cuantos baños completarán la limpieza interior.
Y para terminar, un detalle: el mal de ojo, según cuenta Fidel, no tiene por qué ser producto de rituales ni hechizos. Basta con pensar mal, muy mal, en alguien, dirigir todo el odio interior hacia esa persona. Mejor tengan cuidado.
| MADRID 8-11-98 |
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La santería afroamericana llega a Madrid |
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| La Milagrosa ofrece un sinfín de productos y recetas «mágicas» |
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ROSA DE LAS NIEVES / Especial para EL MUNDO
MADRID.- De Yoruba, Ewe y Nagó (Nigeria) llegaban barcos de esclavos hacinados a Latinoamérica. A aquellos africanos se les prohibió, desde el principio, poner en práctica sus religiones. Sin embargo, para conseguirlo, sincretizaron sus creencias con el catolicismo. Hoy, la práctica de la santería se mezcla con otro tipo de cultos en una tienda madrileña llamada La Milagrosa.
En la tienda, única en España, y donde moran todas las religiones, se mezclan San José, el demonio y un sinfín de hierbas, fluidos, velas y fetiches. Exú Beludo es el diablo dueño de los caminos. Muy apreciado en la magia negra, proviene de Brasil.
Castigos espirituales
En otra estantería, bolsitas de tierra de cementerio, serpientes de dos cabezas y féretros de cera y madera se venden para desear la muerte al enemigo.
«Se trata de castigos espirituales, muy propios de las religiones afroamericanas y de la cultura popular, que sirven tanto para el bien como para el mal. Porque lo que es bueno para mí, puede ser malo para ti», comenta a EL MUNDO Adel Soso, uno de los propietarios del establecimiento.
Este argentino, junto con su socio Luis Salas, decidió abrir esta tienda madrileña, hace 15 meses, ante la falta de productos típicos para practicar la santería y por su gran demanda.
Para Soso, los castigos espirituales, considerados como el mal de ojo, son eficaces en un 80% de los casos. «Sin embargo, no conozco ningún caso en el que se haya matado a alguien, porque es muy difícil quebrantar la voluntad de una persona», añade.
La receta del pene rojo
Los productos llegan de Cuba, Brasil, Argentina y Venezuela. Con más de 5.000 clientes, están pensando en abrir otra tienda en el centro de Madrid. Incluso, tienen una página en Internet donde se explica en qué consiste la santería, los productos que venden, para qué sirven las deidades afroamericanas y recetas para todo tipo de situaciones.
«La receta del pene rojo es una vela, en forma de pene, muy utilizada para dominar esta parte del hombre. Cogerlo y escribir el nombre de la persona que hay que dominar. Untar con manteca de cacao, coger fluido vaginal y frotarlo durante 5 minutos pidiendo lo que se desea. Dejarlo envuelto en un trapo blanco de 3 a 7 noches...» Los productos para realizar este tipo de ceremonias cuestan una media de 1.000 pesetas.
En la tienda está el santero Norberto Hernández: «Sólo los cristianos pueden entrar en la santería, porque es un sincretismo entre la Iglesia y la religión. Cada persona tiene un santo que la guía y la ceremonia de consagración, que sería el bautismo, dura siete días. Los tres primeros son para acoger al santo, y los restantes para recibir la pleitesía y los regalos de la gente. Y, durante estas ceremonias, se sacrifica a aquel tipo de animal del que se nutre este santo».
La Milagrosa. Bravo Murillo, 75. Metro Cuatro Caminos. Teléfono: 91 533 66 55. http//www.santerialamilagrosa.com | |